La historia de Mia
Dos dados, un cubilete y una mentira dicha con cara de póker. Mia se juega en media Europa y más allá, y sin embargo no tiene inventor, ni fecha de nacimiento, y cambia de nombre casi en cada frontera.
Un juego sin autor
Mia no nació en una editorial. Es un juego de bar y de sobremesa que ha pasado de persona a persona por tradición oral. Por eso hay tantas reglas de la casa: en algunos sitios la mejor pareja es la de 6, en otros la de 1; en unas mesas se puede pasar el cubilete sin mirar y en otras no.
El núcleo es siempre el mismo: el dado más alto son las decenas, el 21 gana a todo, luego vienen las parejas y después el resto. Cada jugador debe cantar más que el anterior, y quien recibe el cubilete decide si creérselo o levantar.
Un juego, muchos nombres
La forma más rápida de ver cuánto ha viajado es mirar sus nombres: Mia, Meyer en Dinamarca, Mäxchen y Meier en Alemania, Kinito en el País Vasco, Kariki en la escena punk estadounidense, Tokyo y Bluff a 21 en Italia. Los tienes todos en la página Nombres.
¿Jugaban los vikingos?
Se lee a menudo que Mia es un juego antiquísimo, ya jugado por los vikingos. Ninguna de las fuentes que lo repiten aporta un documento o un hallazgo que lo respalde. Es una buena historia para contar en la mesa, no un hecho histórico.
¿Por qué en Italia se llama Tokyo?
No lo sabemos, y no hemos encontrado ninguna fuente que lo explique. El juego no tiene nada de japonés. Si conoces la historia del nombre, o jugabas con otro nombre en tu ciudad, cuéntanoslo y lo añadiremos aquí.
¿Y China?
A veces se cuenta que es un juego chino. En China el farol con cubilete y dados está muy presente: el 吹牛 (chuīniú, "fanfarronear"), también llamado 大话 (dàhuà, "palabras grandes"), es popular sobre todo en Hong Kong, Macao y Guangdong y se juega en los bares con un cubilete cada uno.
Pero las reglas son distintas: cada uno tiene cinco dados y se apuesta cuántos dados de un valor hay en toda la mesa, con los 1 como comodines. Es, en la práctica, el Liar's Dice. No encontramos rastro de una versión china con dos dados y el 21 como jugada más alta.
Una hipótesis, solo una hipótesis: quien conocía al primo asiático pudo asociar también el juego europeo con Oriente, y de ahí podría venir un nombre como Tokyo.
De los bares a la caja
Como es de todos, nadie tiene sus derechos, y con los años se ha vendido en muchas formas.
- 1986Sale Bluff de Richard Borg, un primo cercano: cada jugador tiene varios dados, pero el alma es la misma apuesta sobre las mentiras ajenas. En 1993 gana el Spiel des Jahres, el premio alemán más importante de juegos de mesa.
- Años 90Llega a Alemania Fun Can: una lata de cerveza con las reglas impresas y una ventanita para ver los dados.
- 1995Milton Bradley publica Affengeil, la misma mecánica con dados que muestran de uno a seis plátanos.
El juego de los punks
En Estados Unidos el juego viajó en las furgonetas de las bandas de gira. Steve Albini contó que Shellac lo aprendió de Fugazi, que a su vez lo había aprendido de la banda inglesa Citizen Fish.
Ian MacKaye, cantante de Fugazi, llamó más tarde Coriky a su siguiente grupo, como el juego. Según la banda, es muy popular entre los grupos punk de Washington cuando están de gira.
Los parientes
Mia pertenece a la gran familia de los juegos de farol. Su pariente más famoso es el Liar's Dice, también conocido como Perudo o Dudo, donde cada uno tiene varios dados y se apuesta cuántos valores hay en toda la mesa. En las cartas, el equivalente es el Mentiroso: se canta una carta y los demás deciden si fiarse.